Los Desventurados Amantes
Silencio va a tener más eco que el Sonido, porque los Silencios se quedan grabados en el alma. Todos los días estamos rodeados de distintos Sonidos, nos envuelven, hacen la vida lo que es, pero el silencio es un respiro, es espacio vacío, es soledad, locura, libertad. Hay momentos en la vida donde puedes sentir el sonido fuerte y claro, hay ocasiones en las que el sonido sólo es una mezcla de ellos, borrosos, indistinguibles. O momentos donde solo el silencio está presente y ningún otro sonido lo acompaña, ni el sonido de tus pasos, ni tus respiración, ni al latido de tu corazón se logra escuchar.
Sonido y Silencio nos acompaña desde el inicio de nuestra existencia, viene atada con la vida, son pareja. Viven separadas, nunca se tocan, solo se ven. El Universo las castigó a la pareja por el resto de la eternidad. Son a las que les tocó la peor maldición de todas. Esta pareja que crecieron juntos y juntos se destinó, la maldición más espeluznante. Nunca tendrán la oportunidad de mirarse, escucharse, tocarse. Estaban destinados a terminar su relación, esto era lo que El Universo buscaba, ya que él estaba enamorado de Sonido.
Cuando tomó el poder por la fuerza quería tener todo, ya era El Universo, lo único que le faltaba era su amada. Su plan era tomar el poder y pedirle matrimonio. Lo hizo. Él era todo lo que Sonido despreciaba, engreído, egoísta, inhumano, deshonesto. En cambio, su amado Silencio era lo que ella buscaba en un hombre y mucho más. Su amor era único, del tipo que todos buscamos y te dan celos con tan solo verlos. Siempre se tocaban como cada pareja de enamorados, tenían esa necesidad por agarrarse de las manos, o darse un beso en la ocasión que no habían ojos curiosos viéndolos. Ambos eran hermosos, al verlos era como si estuvieras viendo a una estrella brillar de alegría y felicidad. Eran lo que significa el amor verdadero. Ella no le importaba su belleza lo que más le encantaba de él era su manera de ayudar a la gente y el impacto que hacía su presencia. Ella siempre fue la luz de cualquier lugar, entraba y con su belleza, bondad, era inevitable verla y sentirte admirado por ella. Eran las personas más felices en el espacio, nadie lo podía negar. ¿Quién se atrevería a apagar la luz del amor?
Un día Sonido fue a visitar el palacio del Rey, en donde su hijo El Universo habitaba. La vio caminando por su hogar con su hermano, Eco. El Universo no pudo resistirse, se enamoró de ella en seguida. Le ofreció trabajo para que él la tuviera cerca y lograr que se enamorará de él. Lo que El Universo quería era que ella también le correspondiera con su amor.
Años después tomó posesión de su corona. Convirtió al espacio en un lugar oscuro, frío, donde todos los días llovía y el sol vivía escondido. A todos aquellos que estaban en desacuerdo con él, los condenaba a una vida llena de odio, desprecio, soledad
El Universo le pidió matrimonio a Sonido. Ella lo rechazó frívolamente. El Universo no podría permitir que ella lo avergonzará de tal forma y todo por un pobre diablo. Así que les puso una maldición a ambos que decía:
“Esta pareja de enamorados se convertirá en los desventurados amantes. Vivirán el resto de sus días sobreviviendo del otro, pero nunca se podrán mirar, escuchar, oler, tocar. Su vida estará vacía, oscura, inundadas de tristeza. Por el resto de la eternidad”.
La maldición era indestructible. Únicamente se rompería el día en que Sonido dejará de amara a Silencio y pudiera amar a otro.
Ese día nunca llegó, nunca llegará, porque este amor tan grande no se vence. Siguen anhelando el día que El Universo muera y ellos se reencuentren con en el más allá.