ÁFRICA
Text
África es donde Lucy caminó.
Ahí donde encuentras árboles solitarios de raíces profundas, animales salvajes caminando en la pradera; el Rey de la Sabana y los leopardos en busca de una presa, de una gacela lista y veloz que no se dejará cazar fácilmente. Y los elefantes, con su gran memoria encuentran el lugar de las frutas dulces y los lagos de los que tomarán agua con su trompa para saciar la sed; los otros animales los siguen, pero ellos recuerdan.
Los animales dueños de su mundo reinan el Serengeti y cada lago que lo envuelve. Las noches son ruidosas, repletas de vida salvaje. Los leones salen a cazar y las hienas se ríen del que se atreve a soñar, porque en la vida animal no hay lugar para el sueño profundo.
Cada noche, las estrellas iluminan mi camino. Las miro tan de cerca que parecieran luciérnagas atrapadas en la atmósfera, ¡brillan más que en cualquier lugar! Estiro el brazo para atrapar una, pero es inalcanzable. La naturaleza en estado de perfección; nosotros, simples espectadores de su belleza.
Al salir, Iluminado por la dulce mañana, el sol se pinta dorado. Veo mareas de pastos verdosos y los largos pastizales bailan con el viento. La ligera llovizna del amanecer perfuma los verdes mares; in- halo a la naturaleza, respiro plantas, árboles y el aire fresco limpia mis tóxicos pulmones, permito que el perfume de la belleza me acaricie y descubra cada secreto que guardo.
Aquí conviven dos paraísos divididos por un volcán, que crea dos ecosistemas. Las enormes planicies cubren la tierra del lado derecho, viras y del otro lado miras innumerables montañas inundadas de vegetación.
Navegamos en un Jeep antiguo en el mar verde. Las olas nunca estallan, permanecen estáticas tomando la figura de una montaña cubierta por árboles que se enredan entre sus ramas, uno de ellos ha desaparecido por las ramas que lo invaden y lo sofocan hasta que no deja rastro de que un bello árbol estuvo ahí. Changos se deslizan y saltan de los árboles que toman de las manos, sujetados el uno del otro, brindando un saludo que jamás será soltado.
En la nave nos hundimos en tierra mojada, entre pastizales altos, tan altos que los animales se esconden y es imposible detectarlos a simple vista. El león acostado en él, dormido se camufla entre los largos pastos dorados de la tarde. Tonos que ya no miras en la cotidianidad de la vida; las enormes llanuras, los pastizales que cubren los peligros, el mar verde silenciado, el silencio eterno, se rompen con el ruido de un león y el grito aterrador de una joven.
Los cazadores han bautizado a los cinco grandes animales, ya que son los más difíciles de cazar; ellos conviven con los humanos salvajes dentro de un mismo ecosistema. Pastos que cobijan la piel. Desde el cielo volamos como las águilas. Miré el mar, desde las alturas los ríos se asemejan a raíces, las mismas de la civilización en donde Lucy vivió y murió, erecta andaba, entre mares verdes pisaba y dejó marcada su huella en un lugar perdido en África.